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FERNANDO Me gustan las motos desde que tengo uso de razón, es una pasión genética. Recuerdo esos primeros paseos de niño en las motos del Parque Móvil detrás de mi padre. Luego vino aquel Vespino con el que iba y venia en el chalet. Siempre quise tener moto y nunca pudieron complacerme ese deseo, hasta que con mi primer sueldo me compré mi primer artilugio de 2 ruedas y motor. Me llevaba a todas partes. Era un pequeño scooter, un Piaggio Zip 50, pero para mí, era la moto más maravillosa del mundo. Tras este vino el carnet y la Bandit, mi primera moto grande, mis primeros viajes. Era una montura maravillosa, noble, ágil, divertida...Con ella pase quince meses y 12000 kilómetros, comenzando a moverme por estas carreteras de la Península y conociendo gente. Llegue al motoclub de la mano de Víctor que me apadrino en mis primeros viajes y me enseno desde entonces este maravilloso mundo motero, y tras mi primer Juarros decidí que quería ingresar en el 2002 en El Foro, me aceptaron, y desde entonces me aguantan viaje tras viaje. |
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Pero un buen día llegaron los ojos de mi niña mi vida y me plantee que la Bandit y ella no pasarían un buen viaje juntas, con lo que, con mucho dolor de mi corazón la cambié por la VFR, es decir, mayor capacidad de carga y más comodidad de viaje, con la ilusión de poder viajar en moto con ellas por toda la geografía. Dicen que las motos son peligrosas, que la carrocería es uno mismo, que el suelo está muy duro (lo sé), pero nada es comparable a viajar en moto sintiendo el aire en la cara, la libertad bajo tus pies y frente a tus ojos un maravilloso paisaje. Montar en moto es una de las mayores pasiones de mi vida, me hace sentirme distinto del resto, y tenga o no tenga moto me moriré con ese veneno de las dos ruedas en mis venas. Llevo unos 50000 kilómetros a bordo de estas tres maquinas y cada una de ellas me ha mostrado diferentes lugares con distintas sensaciones. Espero que me queden muchos mas acompañado de mi niña. En fin, aquí os dejo unas fotos de algunos de los momentos en mi corta pero intensa vida motera. Nos vemos en la carretera. |
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